lunes, 25 de mayo de 2009

¡¡¡¡ALGO INSTRUCTIVO PARA VARIAR!!!!!


aqui les dejo algo nuevo, para variar de tanta informacion en relacion al video, publicaremos un articulo de caracter instructivo y educativo espero sea del agrado de todos y les sirva en algo.

Variedades: Arte y ciencia de jalar mecate


Enviado el Sábado, 12 julio a las 08:45:25 por admind



Arte y ciencia de jalar mecate
Jesús Millán.

En la mejor tradición del coaching y la gerencia estratégica, les traigo a uds. mis queridos lectores, un manual mejorado sobre la forma óptima de jalar mecate, orientado al alcance efectivo de los objetivos. La idea es estar claros de que jalar mecate, además de un método, puede convertirse en un modo de vida. Así que disfrute la lectura, y si es de su gusto, simplemente aplíquela en su rutina.

Enfocar el objetivo: antes que todo, debemos definir muy bien cuál es la meta que queremos lograr al decidirnos a jalar mecate. La principal cualidad de nuestro blanco estratégico debe ser que esté disponible. Es el sueño de todo jalador poder contar con la atención del presidente corporativo de la firma, o por lo menos con algún miembro de la junta directiva. Si ello no es posible, busque entonces focos de atención en la gerencia media o baja, a los que ud. pueda jalarles con gusto y en sintonía con la realidad organizacional. Nada de jalarle a la mamá, ni a la mujer, ni a los panas. Eso lo hace cualquiera.

Determinación de roles: jalar mecate implica una identificación plena con su papel dentro de la empresa. Debe recordar en todo momento que todo jalador, aunque de confianza, es un subordinado en cumplimiento de funciones, por lo que jamás deberá intentar nivelarse o arropar el cargo al cual se dedica a jalarle. Está bien que uno sea jalador, pero igualado jamás.

Oportunidad: es crucial escoger el momento apropiado para jalar mecate con todo esmero. De nada nos sirve dedicarnos a jalar si nuestros esfuerzos no son apreciados suficientemente por el personaje al que agasajamos con nuestros requiebros. Es inútil jalar, por ejemplo, cuando nuestro objetivo ha pasado mala noche o si está molesto con su mujer. Ciertamente, un buen jalador percibe con su fina intuición los momentos adecuados para ejercer su arte, y los aprovecha al máximo. No hay nada más feo que, además de jaladores, pasemos por inoportunos.

Consistencia: al jalar consecuentemente y con plena duración en el tiempo, hace de jalar mecate una tarea que exige al individuo de total disposición y absoluta atención. Se debe estar dispuesto a jalar mecate en las situaciones que lo ameriten, sin que por ello dejemos de lado nuestras actividades cotidianas. Los pensamientos del jalador deben estar orientados a satisfacer el ego del agasajado en todo momento que se preste para ello. De esta manera la jalada que se hizo en la mañana, debe servir en la tarde, y parecer igual a la de dar las buenas noches. Los fines de semana y días feriados, ud. decide si va a jalar o no.

Intensidad: sonaría lógico pensar que para lograr un gran objetivo, necesitamos de una gran jalada. Nada más alejado de la realidad. Aplicando la ley del mínimo esfuerzo, podemos ejercer varias pequeñas jaladas que nos reportarían grandes beneficios en el futuro inmediato. También debemos reconocer, que una gran jalada de mecate de vez en cuando despierta los ánimos, enaltece el espíritu y sirve de recordatorio de que estamos presentes. Eso si, recuerde que al jalar no debe guindarse porque se puede romper.

Alcance y Repercusión: muchos grandes jaladores han hecho fama al satisfacer plenamente los requerimientos de su agasajado, lo que ha encontrado eco en la comunidad donde se desarrollan. Al mismo tiempo, los hay muy sutiles de los que apenas se conoce su existencia, pero que ascienden vertiginosamente en sus carreras. Y los hay múltiples, que replican sus esfuerzos para atraer la atención de distintos frentes. Esto se logra al jalar sobre bases razonables. Jale con conciencia.

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